domingo, 12 de septiembre de 2010

Ángeles.

Porque yo la amaba, más que sobretodas las cosas. Me dáis pena, vosotros, los mortales porque nunca jamás llegaréis a comprender ésto hasta el día en que cerréis los ojos por última vez. Lo primero que hacéis al abrirlos en el limbo es decir algo como: "Uau, ojalá hubiera podido decirle cuánto la amaba" u "Ojalá le hubiera demostrado cuánto la necesitaba". El amor es complicado, vuestra condición de humanos os hará fallar muchas veces. Os hará dudar, temblar, fallar, cometer errores. No os culpéis, es lo que sois. En más de una ocasión tendréis al amor de vuestra vida a vuestra derecha y no seréis consciente de ello hasta muchos años depsués. Otras veces creeréis haberlo encontrado, pero os habréis enamorado de una falsa ilusión, una suculenta cuenta bancaria o un bello recuerdo.
Nosotros, los ángeles, en cierta manera no es que sepamos amar de verdad; nosotros entendemos lo que es desde el primer instante, no tenemos que fallar para darnos cuenta de lo que significa. No tenemos que hacer daño a nuestros semejantes para comprender lo que sentimos. Nuestra condición nos hace nacer siendo maestros y la vuestra, meros aprendices. Los favoritos de Dios.
Por eso, cuando los ángeles de la guarda nos enamoramos de nuestro protegido, sólo nos basta con verlo la primera vez. En una sola mirada, cuando apenas es una célula de 1 minuto de gestación, ya lo amamos con todas nuetsras fuerzas, lloramos, gritamos. Podemos predecir cómo será, cómo siente y cómo vive con cada paso que dá, sabemos qué piensa incluso, qué sueña, cómo quiere vivir. Sentimos el amor con toda su definición: el de la madre, el del hermano, el del amigo y el del compañero pasional, único y verdadero.
Supongo que ésto responde a tu pregunta: sí, existe el amor a primera vista. Y sí, moriría por mi protegida. ¿Que por qué? Veo que nunca te has enamorado si no llegas a entender que amar es en realidad, morir por otra persona: darlo todo. Tu vida incluso, sin importarte lo más mínimo. sólo importa él, su felicidad eterna.

Archivo del blog